En Vidente-tarotista, gabinete de coaching sentimental y tarot del amor, hablamos de los tipos de Amor.
El flechazo es un impulso pasional que nos transforma intensamente, nos proporciona un bienestar mágico y hace que nuestra vida sea de color de rosa.
Cuando ves a la persona por la que has sentido este flechazo se te acelera el corazón, sientes mariposas en el estomago y comienzas a sudar incluso por sitios que jamás hubieses pensado. Y entonces estamos seguros de que Cupido ha venido a visitarnos.
El flechazo
Cuando vives la pasión de una manera tan loca se debe a que tu cerebro está sometido a reacciones bioquímicas que te hacen sentir feliz y pleno emocionalmente y ver a esa persona como “tu pareja ideal”. Estos sentimientos que sientes de manera tan intensa hacia esta persona se deben a que lo reconoces como un modelo de persona que se ajusta a tu prototipo de pareja. Tu única necesidad en esos momentos es estar cerca de esa persona y es para ti “el aire que respiras”, de hecho, te sientes fuerte si estás con él y débil si estás lejos. Esta persona te complementa de tal manera que te hace sentir feliz.
La chispa inicial
El chispazo que se siente con el flechazo no es pasajero, sino que en ocasiones puede llevar a un emoramiento que acabe en relación. Si este flechazo fue fruto de una buena impresión es muy posible que cuanto más os veáis más conexión haya entre vosotros. Sin embargo, si la primera impresión no fue favorable lo ideal es que no vuelvas a ver a esta persona en un tiempo, para que la mala sensación desaparezca y podáis tener una segunda oportunidad.
Ganas de amar
Según estudios realizados por expertos, el ser humano está programado para dejar de sentir la pasión o el enamoramiento después de 18 a 30 meses de relación. Debemos transformar esta pasión inicial en amar y afinidad. Para ello debes aprender a manejar tus sentimientos.
Si al principio de la relación idealizas a la persona de la que estás enamorado, ves virtudes y ningún defecto, cuando pase el tiempo probablemente el amor se irá tan rápido como llegó, pues en realidad descubrirás que todo fue fruto de tu imaginación.
Evidentemente, es muy difícil autoevaluarse en estas circunstancias, pero debemos intentar prestar atención a lo que hace y dice la persona y evaluarle con la cabeza fría para saber si realmente existe compatibilidad o tan solo estamos enamorándonos de un ser ideal y platónico. No es que debas excluir a nadie sin haberle dado una oportunidad, solo que debes tener los ojos y la mente abiertos para no cometer errores.
Receta de pasión
Para que la pasión no se vaya tan rápido como llegó, la relación debe pasar por varias pruebas.
Cuando la pasión está en la relación no ves sus defectos, por lo que no reconoces a tu pareja tal y como es, sino como quieres que sea. Si por el contrario reconoces y aceptas sus defectos, estás viviendo el amor verdadero, no platónico. Esto es posible solo cuando tú te aceptas a ti misma, te quieres, no finges ser otra persona cuando estás con él.
La pasión en realidad no es amor, es algo fugaz que solo tiene que ver con el sexo, el amor se debe cuidar día a día e incluye todos los aspectos de la pareja, no solo los fogosos, el amor enriquece a ambos y convierte a los componentes de la pareja más sencillos, menos vanidosos, les hace estar totalmente unidos.
Amor o dependencia
Muchas mujeres somos emocionalmente dependientes y por tanto tendemos a saltar de una relación a otra para no sentirnos solas. Este tipo de mujer, suele ser muy enamoradiza, le basta con cruzar la mirada con un hombre para enamorarse de él, por lo tanto sin ni siquiera haber mediado palabra con el chico ya le han idealizado y creen conocerle, para ellas ya es “el hombre de su vida”. Esta situación se da debido a que su imperiosa necesidad de encontrar a alguien con quien compartir su vida hace que su nivel de exigencia con respecto a un chico sea nula.
Según estudios psicológicos, las personas impulsivas que tienen sentimiento de soledad y por ello se encuentran indefensas, son las más propensas a tener arrebatos emocionales de este tipo por lo que sienten la necesidad de que alguien les salve de su propia vida, de su realidad y viven la historia de amor como un cuento de hadas.
El enamoramiento es el “renacimiento” de la persona, pues se ve el mundo desde otra perspectiva.
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